El Instituto Patria Soñada expresa su profunda preocupación ante la grave crisis política y social que atraviesa la Republica de Bolivia, circunstancia que amenaza seriamente la convivencia democrática y el bienestar de un pueblo hermano
Más allá de las dificultades económicas y sociales que enfrenta el país, resulta inaceptable, que manifestaciones de descontento social, sean usadas como acciones de fuerza que paralizan el funcionamiento del Estado y afectan gravemente la vida diaria del pueblo boliviano. Cuando las protestas impiden el libre tránsito hay desabastecimiento generalizado y obstaculizan acceso a servicios esenciales para la atención médica, allí se cruza una línea peligrosa que pone en riesgo no solo la estabilidad institucional, sino también la propia cohesión social.
El Instituto Patria Soñada hace un llamado urgente a las ex autoridades involucradas, a los líderes de las movilizaciones a actuar con responsabilidad histórica.
Ningún interés personal o político justifica poner en jaque la gobernabilidad y querer forzar la renuncia de un presidente electo democráticamente hace un semestre.
Reafirmamos con claridad:
1. El derecho a la protesta legítimo, pierde validez cuando se ejerce de manera violenta contra la sociedad en su conjunto.
2. La única salida sostenible es el diálogo sincero y constructivo dentro del marco de la constitución
3. Toda acción orientada a desestabilizar al gobierno por vías extralegales representa un serio peligro para la democracia boliviana y de toda la región.
Hacemos un llamado a la sociedad boliviana, a sus instituciones y a la comunidad internacional para que respalden una solución pacífica y respetuosa del orden democrático.
La prioridad debe ser siempre la protección de la vida, la paz social y el futuro del pueblo boliviano.
Mediante el compromiso de las instituciones y el rechazo firme a las prácticas de confrontación radical será posible superar esta etapa crítica y avanzar hacia una Bolivia más unida y próspera.
Asunción, mayo 2026