Instituto de Desarrollo del Pensamiento Patria Soñada

Bienvenido a Instituto del Pensamiento Patria Soñada

Te veo.
Llegabas con tu termo y tu mate, con los apuntes bajo el brazo y una sonrisa que nadie te pedía.
Ellos no lo sabían, pero vos sí: cada mañana te esperaban los niños más importantes del mundo. Los tuyos.
Los que olían a tierra y a casa apretada.
Los que llegaban sin cuadernos completos, pero con historias que ningún libro enseñaba a leer.

Y eras feliz.
No porque todo estuviera bien, sino porque entendiste que enseñar no es solo dar contenidos, es estar.

Pero había un día distinto: el Día del Niño.
Ese día no era una actividad más. Era otra cosa.
Porque, para algunos de tus alumnos, era la única fiesta que conocían.
Nunca habían tenido un cumpleaños.
Nunca una torta con su nombre.
Nunca un regalo esperando ser abierto.
Y entonces, ese día, uno solo en todo el año, se volvía todo.
Los ojitos brillaban distinto. No por el azúcar de la torta, sino por algo más profundo: por sentirse, aunque sea por unas horas, celebrados.

Y vos sabías.
Sabías que no estabas organizando una fiesta.
Estabas llenando un vacío.
Uno que ningún programa menciona.
Uno que ningún plan de estudios evalúa.
Porque nadie te formó para eso. Nadie te enseñó que ibas a ser, al mismo tiempo, docente, contención, celebración y refugio.
Y, sin embargo, lo hiciste, como lo hacen tantos de tus colegas.

Pero hay algo que esta historia no debería permitirnos ignorar.
Esta carta conmueve. Y está bien que lo haga.
Pero también debería incomodarnos.
Porque lo que parece una historia de vocación… también es evidencia.
Evidencia de un sistema que no siempre logra garantizar lo básico. Cuando la escuela se convierte en el único lugar donde un niño se siente celebrado, ya no estamos hablando solo de educación: estamos hablando de condiciones.

Los resultados del Sistema Nacional de Evaluación del Proceso Educativo (SNEPE) vienen evidenciando, de manera consistente, dificultades en los aprendizajes fundamentales, especialmente en lectura y matemáticas.
A nivel internacional, el Programme for International Student Assessment (PISA) confirma esta tendencia: una proporción significativa de estudiantes paraguayos no alcanza los niveles mínimos esperados.
Pero estos datos no cuentan toda la historia.
No muestran al niño cuya única comida completa del día ocurre en la escuela.
No muestran al que nunca tuvo un cumpleaños.
No muestran todo lo que un docente tiene que sostener antes de empezar a enseñar.

En muchos contextos, la escuela cumple funciones que exceden lo pedagógico:
contiene, alimenta, acompaña, sostiene… Y, en el centro de todo eso, está el docente, no solo enseñando contenidos, sino haciendo posible que el aprendizaje ocurra.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran una realidad conocida: una parte importante de la población vive en condiciones de vulnerabilidad, y esa realidad no está afuera: entra todos los días al aula, se sienta en los pupitres, mira al docente esperando algo más que una clase.

Frente a esto, el sistema suele responder con una palabra: vocación.
Y sí, la vocación existe. Y es poderosa.
Pero hay algo que deberíamos preguntarnos con más seriedad:
¿qué pasa cuando la vocación se vuelve la única respuesta? Porque, cuando el sistema depende del heroísmo, deja de ser sistema.

Entonces, la discusión no es si los docentes hacen mucho.
Eso ya lo sabemos.
La pregunta es otra:
¿estamos construyendo un sistema que garantice condiciones para enseñar y aprender… o uno que necesita que sus docentes compensen permanentemente sus propias limitaciones?

Hoy celebramos a los docentes.
Pero ojalá llegue el día en que no tengamos que agradecerles por sostener lo que el sistema no logra garantizar.
Mientras tanto, hay una verdad que no se puede ignorar: en Paraguay, la educación de muchos niños no descansa solo en políticas públicas… descansa en la vocación y el amor de quienes, todos los días, deciden quedarse.

Categories: Blogs

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te podría interesar

×